Hoy llueve en Santiago. Lo sé... es extraño, es Noviembre y el sol tarda en salir. Así mismo me siento hoy y el clima me acompaña. Mi día se fué demasiado rápido, tengo obligaciones sabes...
Mi vida esta varada como un bote en un silencioso y quieto lago, me gusta. Todo tan tranquilo que casi ni necesito de esa emoción arrolladora que me desvanecía en verano, pareciera que ya nada me perturba.
Sigo viviendo en la Luna, a veces... bajo para ver si el tibio sol se quiere quedar a iluminar con sus finos rayos de luz un cuarto de mi vida.
A veces... siempre puedo andar sobre nubes, espacios y calles llenas de personas que sólo piensan en esto, en lo otro, en aquéllo, en que si será o no bueno esto otro... Hoy me da igual, el porqué, para qué, del resto. Hoy soy solo yo y yo. Pero desde mí para ti... dónde quiera que estés, porque estás y he aprendido a regar bien las plantas que aún conservo para demostrarte que estoy viva, que siento, lloro, rio y para que sepas que en algún lugar de este gran universo.... existo.
Hoy te quiero más que nunca, por eso contando unas semanas tú vendrás a tocar a mi puerta. Y yo sabré que eres tú y te amaré como solo yo sé amar. Con mis idas y vueltas, locuras y exigencias, amor es amor, al fin y al cabo.
Y sabrás que el brillo de mis ojos es porque aún luchando con la inconsistencia de mis arrebatos, decido estar aquí, para ti.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)