Llegué aquí sin intención de llegar. Me he visto sumergida entre papeles y numerales, basta querer sintetizar los propósitos de mi querido viaje, tan esperado, para que todo y como avión kamikaze caiga en picada y estalle en veinte mil pedazos.
Quizás, debería dejar mi mente en off, los pensamientos que se filtran por estos cables, dejar mis sentimientos estúpidos en mute para no escucharlos cuando me siento triste.
Disimular que puedo vivir robóticamente, y dejar que esta ciudad cemento me absorva por completa.
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